¿Quién iba a creer que a las espaldas de la cochera de un hospital nacional se podría encontrar el mejor recurso para todo aquello que habías creido perdido? Usando la tecnología de punta (de la que ni Batman podría haber soñado o Bill Gates babeado sobre), tácticas de espionaje ininteligibles por el enemigo (que dejan corto a James Bond, Jason Bourne, Mata Hari o hasta el propio Chuck), y actuando con más velocidad que twitteros dando la noticia de La Tigresa del Oriente arañando a Beto Ortiz; te ayudarán a encontrar todo aquello que necesites, y encima solo por promoción ('pa ti causita por ser uno de los primeros 1500 en llamar') a un precio módico ('pa tu gaseosita pe varón'), como para que vuelvas cuando quieras encontrar a esos que te cuadraron en la misma calle donde andas parado como sonso leyendo el aviso.
No importa si eres el agarre, prófugo, choque-y-fuga, el original, si eres el descendiente secreto de la mismísima María, madre de Jesús y andas en pleno Jirón de la Unión en busca de la redención debajo del mismísimo infierno (o el Congreso, como prefieras). De nada sirve si te escondes en la casa de tu suegra, bajo las faldas de Rómulo León, entre las casas del Cerro San Cristobal, sólo hagas noticia por internet o si andas bajo tierra desde hace una buena cantidad de años y ahora ya eres 'partner, bro o simplemente yunta' de San Pedro. Te hallarán (y la verás peor que Suárez tras el abandono de la vieja esa de Laura),te darás cuenta que nunca tuviste oportunidad, que solamente jugaban contigo, que tus grandes trucos no te sirvieron para nada.
Prepárate Waldo, que ya inició la cuenta regresiva sobre tu cabeza.

