Monday, April 30, 2007

Stark asume el mando

-Cualquier estúpido con las manos rápidas puede coger a un tigre por las pelotas - dijo Máquina a Jack Halstead-. ¿Lo sabías?

Jack se echó a reir. La mirada que le lanzó Máquina hizo que se lo pensara mejor.

- Borra esa sonrisa idiota de tu rostro y préstame atención - amenazó Máquina-. Te estoy instruyendo. ¿Me prestas atención?

- Si, señor Máquina.

- Entonces, esucha esto y no lo olvides nunca: cualquier estúpido con las manos rápidas puede coger a un tigre por las pelotas, pero solo un héroe es capaz de seguir apretándolas. Y te diré algo más, ahora que estamos en ello: solo los héroes y los cobardes salen con vida Jack. Nadie más. Y yo no soy un cobarde.

George Stark
Vida de Máquina

La llegada de los psicopompos

- Los poetas hablan del amor - dijo Máquina, pasando la navaja barbera una y otra vez por el suavizador de cuer con un ritmo constante, hipnótico-, y eso está bien. El amor existe. Los políticos hablan del deber y eso también está bien. El deber existe. Eric Hoffer habla del postmodernismo, Hugh Hefner habla de sexo, Hunter Thompson habla de drogas y Jimmy Swaggart habla de Dios Padre todopoderoso, creado del cielo y de la tierra. Todas esas cosas existen y están muy bien. ¿Entiendes a qué me refiero, Jack?

-Sí, supongo que sí- dijo Jack Rangely. En realidad no lo sabía, no tenía la más remota idea, pero cuando Máquina estaba de aquel humor, solo un chiflado discutiría con él.

Máquina dirigió el filo de la navaja barbera hacia abajo y, de un golpe, segó en dos el suavizador. Un largo fragmento de este cayó al suelo de la sala de billare como un lengua cortada.

- Pero de lo que estoy hablando es de la muerte-añadió-. Porque, al final, lo único que cuenta es la muerte.

George Stark.
Camino de Babilonia